Reintepretar el deporte desde la cultura: Florence Pernet y Pol Deportes

¿Por qué una imagen borrosa, granulada, con reflejos del cristal de un salón y colores pálidos puede transmitir más emoción que una fotografía perfecta tomada en alta resolución con un teleobjetivo de última generación?

Desde la lógica y desde la técnica fotográfica deportiva tradicional, dispararle a una pantalla de un televisor carece de todo sentido, además de ser una aberración técnica: píxeles visibles, distorsión de luz y una barrera de vidrio entre la cámara y la acción. Sin embargo, desde la perspectiva del arte y la cultura, el resultado altera por completo la distancia emocional entre el espectador y el espectáculo de élite.

La imagen deja de registrar un evento para registrar la memoria de cómo lo vivimos la gran mayoría de personas. Detrás de un televisor y lo que parecía un ejercicio estético aislado terminó convirtiéndose en una corriente narrativa y un fenómeno viral en redes sociales durante el Mundial 2026.

Creadores con una mirada excepcional como @kapoen.casper, @lukaskorschan y @alexis.jay.adr convirtieron el ritual doméstico de ver fútbol en una serie de postales cinematográficas e íntimas. El impacto cultural fue tal, que los propios protagonistas del certamen reconocieron la potencia de este lenguaje: el futbolista Michael Olise así como otros futbolistas compartieron en sus cuentas personales de Instagram las fotos de estos y otros fotógrafos, dando validación y visibilidad  esta perspectiva.

Lo curioso es que esta perspectiva, esta estética no nació de una campaña planificada por una gran marca ni de un estudio de iluminación.

La chispa original la encendió Florence Pernet (@flo_pernet). A pesar de contar con un portafolio consagrado al haber trabajado con firmas como Adidas, Nike, Lacoste, Jordan, Hoka o Mizuno, y haber cubierto escenarios como los Juegos Olímpicos de París 2024, Roland Garros o la ATP, Pernet se quedó sin acreditación para ingresar a las sedes del Mundial.

Ante la puerta cerrada de la institución, Florence no se resignó a ser una mera espectadora. Agarró su cámara, apuntó al televisor de su sala y transformó la limitación logística en una propuesta estética distintiva que la convirtió en una de las profesionales audiovisuales más aclamadas del torneo.

Esta acción guarda un paralelismo directo con la historia del joven periodista peruano Cliver Huamán Sánchez (@PolDeportes) quien en el 2025 se convirtió en una de las narrativas más emotivas del futbol sudamericano. Con solo 16 años, un celular prestado, un equipo improvisado y la compañía de su hermano, logró narrar la final de la Copa Libertadores desde lo más alto del cerro San Cristóbal al no poder ingresar al estadio. Sin cabina profesional, sin cámaras de alta calidad y sin apoyo técnico, Pol relató la final con una emoción tan auténtica que miles de usuarios se unieron en vivo. En pocas horas, los clips de su narración superaron millones de reproducciones, convirtiéndolo en tendencia en varios países de la región.

Tanto la historia de Cliver en la montaña como la de Florence en su apartamento revelan el mismo principio: cuando las vías oficiales se cierran, la cultura deportiva y el ingenio humano encuentran grietas para abrirse paso.

Nos demuestra que:

  • El arte no depende de la acreditación: la mirada está en la sensibilidad del observador, no en el pase de prensa colgando del cuello.

  • La reutilización de ideas expande el lenguaje: tomar una técnica previa y aplicarla a un contexto global transforma la anécdota en tendencia.

  • La paradoja lógica crea nuevas posibilidades: desarmar la expectativa de nitidez abre la puerta a la nostalgia y la poesía visual.

Fotografiar un televisor no tendría lógica bajo los parámetros de la industria, al igual que no tiene sentido narrar un partido desde un cerro distante. Pero en Ensammmble nos fascina comprobar cómo, al cuestionar lo establecido y cambiar la forma de mirar, el mundo entero vuelve a ensamblarse de otra manera.

Edición | Mateo Robledo S.

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