Durante años, las marcas deportivas han creado colaboraciones con atletas, diseñadores de moda o artistas. Hoy, el diseño industrial y el mobiliario también se han convertido en un territorio para hablar de deporte.
La colaboración entre Nike y el diseñador sueco Gustaf Westman es una muestra de ello.
Conocido por sus formas redondeadas, colores vibrantes y un lenguaje visual que se volvió viral durante la pandemia, Westman llevó su universo creativo al icónico Swoosh de Nike. El resultado no fue una zapatilla ni una prenda deportiva, sino una serie de objetos para el hogar: esculturas de cerámica, bowls y un sofá que reinterpretan uno de los símbolos más reconocibles del deporte contemporáneo.
Más allá de los objetos, la colaboración revela nuevas miradas de la unión entre deporte y cultura.
Nike ya no solo busca estar presente cuando las personas entrenan, compiten o corren. También quiere formar parte de los espacios que habitan, de las conversaciones sobre diseño y de una cultura visual que trasciende el rendimiento deportivo.
Es una tendencia que hemos visto repetirse en los últimos años. El deporte dejó de ser únicamente una industria para convertirse en un lenguaje capaz de dialogar con la arquitectura, el arte, el diseño de interiores y los objetos cotidianos.
Cuando una marca deportiva colabora con un diseñador como Gustaf Westman no está intentando vender un sofá o un bowl. Está expandiendo el significado de su marca y demostrando que el deporte también puede vivirse lejos de una cancha.
Y quizá esa sea una de las transformaciones más interesantes del deporte contemporáneo: ya no solo se practica; también se diseña, se habita y se colecciona.
Edición | Mateo Robledo S.
Añadir comentario
Comentarios